Redacción: Jesús Luna
Menos de dos semanas después de que LaLiga anunciara que el partido entre Barcelona y Villarreal se jugaría en Miami el próximo 20 de diciembre, el proyecto fue cancelado oficialmente. La decisión marca otro fracaso en el largo intento del fútbol español por llevar un partido oficial fuera de sus fronteras.
La idea no era nueva. Desde 2018, LaLiga busca realizar un encuentro de temporada regular en Estados Unidos, tras firmar un acuerdo de 15 años con la empresa Relevent Sports para impulsar su presencia en Norteamérica. Sin embargo, tras varios intentos fallidos como el Girona-Barça de 2019 o el Villarreal-Atlético de 2020, esta vez parecía que el proyecto finalmente vería la luz.
En agosto, la Federación Española de Fútbol (RFEF) accedió a remitir la solicitud a la UEFA, que dio una aprobación “a regañadientes”, y la Federación Estadounidense también dio el visto bueno. Solo faltaba el aval de Concacaf, que aún analizaba los detalles. Pero con el reloj en contra y crecientes presiones, el plan se vino abajo.
Aunque Barcelona y Villarreal habían aceptado participar, el resto del fútbol español no estaba convencido. El Real Madrid encabezó la oposición, advirtiendo que haría todo lo posible para bloquear el partido. Incluso jugadores y técnicos se manifestaron en contra: Xabi Alonso, Dani Carvajal, Thibaut Courtois, Frenkie de Jong y el propio Hansi Flick del Barça expresaron su desacuerdo.
Además, el sindicato de jugadores (AFE) y los capitanes de los clubes organizaron una protesta durante la jornada pasada de LaLiga, pidiendo transparencia y respeto a los derechos laborales. A eso se sumó la falta de una posición clara del Consejo Superior de Deportes (CSD) español, lo que generó aún más incertidumbre legal.
A nivel operativo, surgieron nuevos obstáculos. Concacaf pidió aclaraciones sobre quién designaría a los árbitros del partido, ya que el reglamento de la FIFA establece que la confederación anfitriona en este caso, Concacaf debe encargarse de ello, algo que la RFEF no aceptaba.
También había preocupación por el calendario del Hard Rock Stadium, sede prevista para el encuentro. El recinto albergaría un partido de la NFL un día después y podría recibir otro de futbol americano universitario el mismo 20 de diciembre, complicando la logística.
Con tantos cabos sueltos y solo dos meses para la fecha, LaLiga y Relevent admitieron que “no había tiempo suficiente para ejecutar adecuadamente un evento de esta magnitud”.
El Real Madrid emerge como el gran ganador, al ver respaldada su postura contra el proyecto y reforzar su enfrentamiento con Javier Tebas, presidente de LaLiga. Los jugadores y aficionados tradicionales también celebran el resultado, al considerar que se preserva la integridad de la competencia y el valor de los partidos locales.
En cambio, los grandes perdedores son LaLiga y Tebas, quienes pierden credibilidad tras su cuarto intento fallido, además de Barcelona y Villarreal, que habían apostado por el plan. El Barça lamenta la pérdida de ingresos adicionales, mientras que el Villarreal, al menos, recupera el beneficio de jugar en casa.
Para los aficionados estadounidenses, la cancelación representa una decepción; para los hinchas españoles, especialmente los del Villarreal, un alivio. Lo cierto es que, al menos por ahora, la idea de ver un partido oficial de LaLiga en suelo norteamericano vuelve a quedar en pausa.
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