Redacción: Jesús Luna
El Liverpool vive su momento más delicado desde la llegada de Arne Slot. En apenas siete días, el conjunto ‘red’ pasó de ser líder invicto a perder tres partidos consecutivos ante Crystal Palace (2-1), Galatasaray (1-0) y Chelsea (2-1), dejando al descubierto un problema más profundo que la simple falta de fortuna: un equipo sin rumbo, sin ideas y con una inversión millonaria que, por ahora, no se traduce en resultados.
La derrota más reciente, ante el Chelsea en Stamford Bridge, fue el golpe más duro. No solo significó la pérdida del liderato ahora segundos con 15 puntos, a uno del Arsenal, sino que expuso todas las grietas del proyecto de Slot. Con 482 millones de euros en fichajes, el Liverpool parece más confundido que reforzado.
La crítica ha sido implacable. Thierry Henry fue tajante:
“Han jugado ocho partidos y merecieron perderlos todos… y, por cierto, han gastado 500 millones de libras.”
Y lo cierto es que los números no mienten. Los ‘reds’ han dependido de goles agónicos —cinco de sus primeras victorias llegaron con tantos después del minuto 80—, pero ahora la suerte les ha dado la espalda. Ante Palace y Chelsea, fueron ellos quienes recibieron el golpe final en los minutos 97 y 95, respectivamente.
En la cadena ESPN, el exjugador Steve Nicol no se contuvo:
“El Liverpool fue un desastre total. Convirtieron el mediocampo en defensa y la defensa en ataque. No pueden juntar tres pases seguidos. Salah ahora mismo no podría golpear una puerta de granero ni aunque estuviera frente a ella.”
El diagnóstico coincide con el de otra leyenda del club, Jamie Carragher, que cuestionó la identidad del equipo:
“El Liverpool no está jugando al fútbol, está jugando al baloncesto. Es un ida y vuelta constante. Intentaron darle un toque de distinción con los fichajes, pero perdieron trabajo, orden y solidez defensiva.”
Las bajas también pesan. La ausencia de Luis Díaz ha restado intensidad a la presión alta, y aunque algunos señalan la marcha de Alexander-Arnold como una herida abierta, el capitán Virgil van Dijk defendió al grupo:
“Todos estábamos destrozados por su salida, pero ése no es el problema. Es una combinación de todo: adaptación, consistencia, defensa… Depende de nosotros revertirlo.”
Van Dijk, pese al caos, mantiene la fe:
“Han sido días duros, pero somos nosotros, junto con la afición, quienes podemos darle la vuelta a esto.”
El Liverpool de Slot está detenido, buscando reencontrarse con su identidad y con un calendario que no da tregua. La Premier no espera, y los ‘reds’ deberán reaccionar rápido si no quieren que su millonario proyecto se convierta en la primera gran decepción del año futbolístico.
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